Don Juan como un reflejo de la política

Cuando contrasto el Don Juan de Tirso de Molina y lo de Zorrilla, me hace pensar en el contexto político en que fueron escritos y como nuestra narrativas cambian con la sociedad. El primer Don Juan, el de Tirso, sí, veo un varón arrogante, pero la fuerza de dios castiga a él cuando la estatua de Don Gonzalo le condena al infierno. No es decir que el Burlador de Sevilla está libre de la misoginia, sino que la obra concluye de manera dramática que enfatiza la naturaleza ineludible del pecado y el destino. Por otro lado, Don Juan Tenorio introduce un Don Juan arrogante, pero uno que todavía contempla su destino y las ramificaciones del pecado. Mientras los dos personajes demuestran indiferencia desenfrenada por las querencias y permiso de la mujer, el de Zorrilla tiene varias veces cuando pudiera arrepentirse, pero decidió seguir pecando. Entonces, sus acciones se encargan con un aspecto más premeditado y por extensión, un aspecto más malvado. Sin embargo, cuando finalmente encuentra a la estatua de Don Gonzalo, dice:

Don Juan: ¿Y qué es lo que ahí me das?

Estatua: Aquí fuego, allí ceniza.

Don Juan: El cabello se me eriza.

Estatua: Te doy lo que tú serás.

Don Juan: ¡Fuego y ceniza he de ser!

 

Entonces, vemos que Don Juan reconoce sus pecados y la inmoralidad de ellos, pero sólo le importa esa inmoralidad cuando está frisando a la muerte. Todo esto es decir que hay un aspecto más inmoral en las acciones del Don Juan de Zorrilla.

Más importante es que los destinos de Don Juan y su víctima Doña Inés son juntados, y es Doña Inés que le salva a su abusador. Por fin, Don Juan proclama,

Mas es justo: quede aquí

al universo notorio

que, pues me abre el purgatorio

un punto de penitencia,

es el Dios de la clemencia

el Dios de Don Juan Tenorio.

Que la obra termine de manera feliz implica un sistema patriarcal y el doble estandard. Este fin implica que dios puede olvidar el maltrato de las mujeres sin reparaciones ni justicia para las víctimas.

Al contrastar a los dos personajes, vemos reflejos de la política y cultura de cada época. En el caso de la obra barroca, los temas centrales son el destino y el pago por pecados de la misma manera que la inquisición mandó las leyes de la iglesia. En la de Zorrilla, el Don Juan es más emocional y la obra se enfoca en la salvación, y de esta manera, tiene semejanzas con los temas del Romanticismo. Sobre todo, los dos muestran la evolución del sexismo y la misoginia por muchos años.

Don Juan como un reflejo de la política

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